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viernes 12 de junio de 2009

Necesitar/Prescindir

J., un día que estaba sentado a la mesa, pérdió el conocimiento, y se quedó quieto con una alita de pollo en la mano y la cabeza dentro del plato. Todos se rieron, pero estaba muy enfermo. Su hígado no funcionaba bien y no eliminaba las toxinas. Así que le dijeron: nada de proteínas. Y J. dejó de tomar proteínas. Perdió masa muscular. Comió un filete, más proteínas, más toxinas. Error. Su hígado, de brazos cruzados, no las procesaba, así que se le iban derechitas a la cabeza. Encefalopatía hepática. Coma hepático. Cuatro cartuchos de penicilina colgados de una percha en el hospital. Vuelta a empezar. Nada de proteínas. Delgadez extrema, cansancio (atribuible al hígado), confusión mental, consunción, caquexia. Cuando el cuerpo se rebela y tira de donde hay. Donde lo vendan, como dijo aquél. Primero las grasas. Luego la masa muscular. Después las vísceras. Autocanibalismo. Chewer corpses. El cuerpo se devora a sí mismo. Cómo romper ese círculo?

Necesitar. Prescindir. Si necesitas, malo; si prescindes, peor. Cómo romper el círculo? El quería romper. Ella no entendía nada. Te dejo porque me necesitas, le dijo. Esa sí que es una frase. Hay que ser un cabronazo para decir esa frase. Te dejo porque me necesitas, ergo Si no me necesitas no te dejaría. Pero si eres prescendible, qué eres? Cuanto más peor, pero cuanto menos es camino de nada. Por un lado y por el otro, la nada.

Amar. La proteína del sentimiento. Prescindir. Caquexia.

Necesitar/prescindir

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