Una:
'Je prends le monde tel que je suis'
Louis Scutenaire
Dos:
'Detesto la resignación, la paciencia, el heroísmo profesional. Detesto los bellos sentimientos obligatorios...'
René Magritte
Sertorio no vive aquí
viernes 20 de noviembre de 2009
viernes 13 de noviembre de 2009
Comin tro the rye
Siempre que se acercan nubarrones me refugio en esta canción. Es una de mis preferidas. Con su teclado de pianola. Comin thro the rye. Y pienso en las cosas que tengo. Y me digo soy afortunado. Da capo. Siempre que...
martes 10 de noviembre de 2009
sábado 7 de noviembre de 2009
Tu che a Dio spiegasti l'ali
Trabajo y me aburro como una mona. Afuera llueve y es de noche. Cuando llegue a casa me meteré en la bañera y berrearé a gusto Tu che a Dio spiegasti l'ali... Lo siento por el vecino, pero yo aguanto estoicamente sus partidos dominicales y la´F1.
Me pirria el último ária de Lucia di Lammermoor (según Smith 'Lame More'), de Donizetti. La versión que más me gusta es la de Kraus, pero no la encuentro. Da igual, a berrear se ha dicho con el minino escuchando arrebolado sobre el bidé.
Nana para noches de insomnio
Para los que no pegan ojo y cuentan las horas sentados en la cocina, para los que tienen el insomnio por compañía, para los que caen en la red de la melancolía y los ojos se anegan, para los que esperan la luz del día y no encuentran consuelo en la rutina, para los que el amor o su reverso les dejó las tripas rotas. Para todos ellos, que son legión, sentados ante un millón de mesas en un millón de cocinas, esta nana:
jueves 5 de noviembre de 2009
El Desvelo
Ya estamos en marcha. Un grupo de gente, incluido yo, hemos montado una pequeña editorial. Se llama El Desvelo. Tiene cinco colecciones y distribución nacional. Ayer imprimimos el primer libro: 'B', del poeta, filósofo y crítico de arte, aparte de buena persona, Alberto Santamaría. Con él inauguramos la colección 'El legado del Barón'.
Insallah!
mailto: eldesveloediciones@gmail.com (provisional)
www.eldesvelo.com (en construcción)
blog: eldesvelo.wordpress.com
Etiquetas:
'B',
Alberto Santamaría,
editorial,
El Desvelo,
El legado del Barón
martes 27 de octubre de 2009
Pasaje a Malinas
Tuve un sueño que no fue un sueño, como dijo el cojo Byron antes de enseñar su canto tirolés. Yo me internaba entre las sombras de los muelles de Malinas, con una oveja en brazos. Era de noche y la niebla arrojaba más oscuridad a las sombras. Tenía frío y me abracé a las cardosas lanas del animal, pero ni por esas dejaba de tiritar. Me preguntaba qué hacía en aquel confín del imperio y cuatro siglos atrás, con sudadera, zapatillas deportivas y un remango en las artes pastoriles que dejaba mucho que desear. Tenía sed, frío, los pasos resonaban tétricos sobre el pavés, pero no podía dejar de avanzar. Nada alrededor, como si el gran duque hubiera evacuado la ciudad, sólo mis pasos... y otros pasos detrás.
Repentinamente, me vi envuelto en compañía de rufianes que, embozados, nos rodeaban a la bella Sabina de ojos húmedos y a mí, su triste porteador. Al fin y al cabo, pensé en mi sueño, lo mejor de dejar este mundo es que al día siguiente no te duele la cabeza y, dispuesto a ceder gentilmente bolsa, oveja y vida, no puse reparos a que me arrinconaran tal coro de malandrines, sicofantes y buscavidas.
Uno de ellos, al parecer al mando, se desembozó la capa y me mostró el brillo de su ferro, fiera tizona tan maligna como su dueño. Salieron a relucir a continuación dagas y puñales y una rica colección de cuchillería de todos los tamaños.
-Un momento, caballeros.
El grupo giró y observó cómo un hombre que ocultaba el rostro bajo el ala del sombrero dejaba el refugio del callejón y se acercaba desentumeciendo su espada. Recuerdo en mi sueño que el blanco de su camisa valona y las delicadas puntillas del ribete resplandecían fosforescentes. Un enorme bigote afilado le cruzaba la cara como un subrayado.
-Esto no es muy deportivo que digamos: ¡12 contra uno!
-¡Contra dos! -cloqueé yo sin pretender dar pábulo a la chanza generalizada como hice.
Los rufianos rodearon a nuestro salvador, cosa que extrañamente me ofendió ya que dejaba a las claras que yo no era peligro que mereciera reparo alguno.
-¿Puedo saber el nombre del caballero al que tendré grato gusto en agujerear? -preguntó ladinamente el cabecilla de aquella corte de los milagros.
-Smith -dijo-, Señor Smith.
Debiera de congregar a los mejores poetas y narradores para dar fiel y cumplida cuenta de lo que allí ocurrió. ¿Cómo describir con esta paupérrima y rascadora pluma los arabescos, ribetes, florituras y ejercicios más propios de la danza que de una reyerta callejera lo que allí ocurrió? Uno a uno, el misterioso Señor Smith, el de cuellos valones y fiero bigotazo, fue dando cuenta de cada uno de los invitados y, muy deportivamente, saludando al postrer suspiro de cada nueva ánima que despachaba, se despojaba del chambergo.
-Por favor, por favor, caballeros, no se me amontonen, que he traído para todos -les decía cuando los canallas le lanceaban a pares.
Sabina, en mis brazos, suspiraba a cada estocada y, si la cosa se ponía seria para nuestro héroe, soltaba un hipo y parecía desfallecer para comprobar, al poco, que el tal Señor Smith seguía en pie y mandando malos cristianos al Purgatorio.
Acabada la faena y cubierto el empedrado de supuestos cristianos, acercóse hasta nos y tomando gallardamente tan exquisita patita de la Sabina humedeció la pezuña con el leve roce de sus labios.
-Milady -susurró.
-¡Sertorito! -me desperté en la cama de un brinco nada byroniano. El enano peludo estaba sobre mi esternón con un matamoscas preparado-. ¡Con tanto sueño húmedo me has despertado! ¿Estás bien?
-Soñaba con una oveja.
-¡Y yo con Mónica Belluci! ¿Te das cuénta de las pocas veces que eso ocurre? ¡Y me has despertado!
Le pedí perdón y, en desagravio, lo acompañé a la cocina en donde desayunó primero mientras yo preparaba la moka. Cuando con los carrillos hinchados de pastelito se arrebujó en las rodillas, Smith volvió a quedar dormido dejándome pasmado una vez más por la increíble capacidad de dormir a su santa voluntad. Fue entonces cuando en un susurró, suspiró:
-Milady...
Tuve un sueño que no fue un sueño. //El sol se había extinguido, y las estrellas //vagabundeaban a oscuras/por el espacio eterno, //sin luz, sin camino, y la helada tierra / /oscilaba ciega y ennegrecida en el cielo sin luna; / /llegó el alba y pasó, y llegó de nuevo, sin traer el día. (Byron)
Repentinamente, me vi envuelto en compañía de rufianes que, embozados, nos rodeaban a la bella Sabina de ojos húmedos y a mí, su triste porteador. Al fin y al cabo, pensé en mi sueño, lo mejor de dejar este mundo es que al día siguiente no te duele la cabeza y, dispuesto a ceder gentilmente bolsa, oveja y vida, no puse reparos a que me arrinconaran tal coro de malandrines, sicofantes y buscavidas.
Uno de ellos, al parecer al mando, se desembozó la capa y me mostró el brillo de su ferro, fiera tizona tan maligna como su dueño. Salieron a relucir a continuación dagas y puñales y una rica colección de cuchillería de todos los tamaños.
-Un momento, caballeros.
El grupo giró y observó cómo un hombre que ocultaba el rostro bajo el ala del sombrero dejaba el refugio del callejón y se acercaba desentumeciendo su espada. Recuerdo en mi sueño que el blanco de su camisa valona y las delicadas puntillas del ribete resplandecían fosforescentes. Un enorme bigote afilado le cruzaba la cara como un subrayado.
-Esto no es muy deportivo que digamos: ¡12 contra uno!
-¡Contra dos! -cloqueé yo sin pretender dar pábulo a la chanza generalizada como hice.
Los rufianos rodearon a nuestro salvador, cosa que extrañamente me ofendió ya que dejaba a las claras que yo no era peligro que mereciera reparo alguno.
-¿Puedo saber el nombre del caballero al que tendré grato gusto en agujerear? -preguntó ladinamente el cabecilla de aquella corte de los milagros.
-Smith -dijo-, Señor Smith.
Debiera de congregar a los mejores poetas y narradores para dar fiel y cumplida cuenta de lo que allí ocurrió. ¿Cómo describir con esta paupérrima y rascadora pluma los arabescos, ribetes, florituras y ejercicios más propios de la danza que de una reyerta callejera lo que allí ocurrió? Uno a uno, el misterioso Señor Smith, el de cuellos valones y fiero bigotazo, fue dando cuenta de cada uno de los invitados y, muy deportivamente, saludando al postrer suspiro de cada nueva ánima que despachaba, se despojaba del chambergo.
-Por favor, por favor, caballeros, no se me amontonen, que he traído para todos -les decía cuando los canallas le lanceaban a pares.
Sabina, en mis brazos, suspiraba a cada estocada y, si la cosa se ponía seria para nuestro héroe, soltaba un hipo y parecía desfallecer para comprobar, al poco, que el tal Señor Smith seguía en pie y mandando malos cristianos al Purgatorio.
Acabada la faena y cubierto el empedrado de supuestos cristianos, acercóse hasta nos y tomando gallardamente tan exquisita patita de la Sabina humedeció la pezuña con el leve roce de sus labios.
-Milady -susurró.
-¡Sertorito! -me desperté en la cama de un brinco nada byroniano. El enano peludo estaba sobre mi esternón con un matamoscas preparado-. ¡Con tanto sueño húmedo me has despertado! ¿Estás bien?
-Soñaba con una oveja.
-¡Y yo con Mónica Belluci! ¿Te das cuénta de las pocas veces que eso ocurre? ¡Y me has despertado!
Le pedí perdón y, en desagravio, lo acompañé a la cocina en donde desayunó primero mientras yo preparaba la moka. Cuando con los carrillos hinchados de pastelito se arrebujó en las rodillas, Smith volvió a quedar dormido dejándome pasmado una vez más por la increíble capacidad de dormir a su santa voluntad. Fue entonces cuando en un susurró, suspiró:
-Milady...
Tuve un sueño que no fue un sueño. //El sol se había extinguido, y las estrellas //vagabundeaban a oscuras/por el espacio eterno, //sin luz, sin camino, y la helada tierra / /oscilaba ciega y ennegrecida en el cielo sin luna; / /llegó el alba y pasó, y llegó de nuevo, sin traer el día. (Byron)
domingo 25 de octubre de 2009
viernes 23 de octubre de 2009
domingo 18 de octubre de 2009
Más afinidades

Hay un paralelismo entre el mito de Ícaro y el del Ángel Caído. La Hybris, la soberbia, pero no una soberbia cualquiera, sino una soberbia divina, la que hace porfiar con los dioses. La caída del pájaro, ya sea ángel, ya humano, conduce a la muerte a una dimensión exenta de la Gracia divina, llamada infierno. El infierno, representado de diversas formas a lo largo de la historia, de existir, es la ausencia de Dios. Si la Gracia divina es el cénit, la ausencia de Dios, el Averno, es el nadir. No hay calderas de Pedro Botero en el Infierno. El Infierno es un espacio vacío, es la nada en la que quedan recluidos los que desafiaron a la divinidad. Ícaro quiere alcanzar el sol, y éste derrite la cera de sus alas. Satanás no se considera un ser inferior, y es expulsado, arrojado de la luz, del sol, para caer no en la oscuridad sino en la ausencia, el vacío carente tanto de luz como de oscuridad. El silogismo me lleva ahora de Ícaro/Satanas a Bresson.
Bresson dirigió Pickpocket (carterista), una película que aborda la Gracia divina y su pérdida. Aunque también podríamos habernos desviado a Dreyer, a Bergman o a Buñuel. Pero me quedo por Bresson. Intención femenina, I guess.
(to be continued)
sábado 17 de octubre de 2009
miércoles 14 de octubre de 2009

El lenguaje tiene su propia realidad, no se limita a reproducirla. Si cultura es todo lo que no es naturaleza, la tarea del artista es explorar la relación entre la realidad y su representación. La realidad del arte es propia, es una realidad invertida, un espacio negro, sin referente. Le habla directamente a una parte de nosotros que no es nuestro intelecto, pero que entiende. La manera en que asume el objeto artístico es un misterio.
La novia, by Claire Becker
Erdini
Asomó su gran cabezota tricorneada y dio las buenas noches. Sin solución de continuidad pidió
-Erdini.
-¿Cómo dice, agente?
-Erdini, per favó.
Respiración profunda, toqueteo nervioso en el salpicadero, un mecaguendiós interior.
-Me va a perdonar, pero es que no le entiendo -sudor bizantino en el belfo.
Y esa noche escarchada, presagio de multas a 600 euros el ala, quillo. A eso se le llama 'hacer el mes'.
-Er documento nazioná d'indentidá. ¿Ez que no me se entiende lo zuficiente?
-Por supuesto, por supuesto. ¿en qué estaría pensando?
-Erdini.
-¿Cómo dice, agente?
-Erdini, per favó.
Respiración profunda, toqueteo nervioso en el salpicadero, un mecaguendiós interior.
-Me va a perdonar, pero es que no le entiendo -sudor bizantino en el belfo.
Y esa noche escarchada, presagio de multas a 600 euros el ala, quillo. A eso se le llama 'hacer el mes'.
-Er documento nazioná d'indentidá. ¿Ez que no me se entiende lo zuficiente?
-Por supuesto, por supuesto. ¿en qué estaría pensando?
lunes 12 de octubre de 2009
jueves 8 de octubre de 2009
Apariencias
Érase una vez una compañera que acudió a una presentación de no se sabe qué en un hotel de las jailands. Fue de las últimas en llegar y, buscando al director general de la cosa, dedujo que se trataba del tipo elegantemente vestido que la miraba. Así que se dirigió a él y con todo su charming le dio coba y carrete a partes iguales durante un buen rato. Finalmente, cayó en la cuenta de que no se había presentado. Dijo:
-Soy fulanita de tal.
El caballero, amablemente, aceptó su mano y se presentó:
-Yo soy el maitre.
-Soy fulanita de tal.
El caballero, amablemente, aceptó su mano y se presentó:
-Yo soy el maitre.
domingo 4 de octubre de 2009
Flores de plástico
Una vez quedé a comer con unos tipos. Era uno de esos restaurantes que te cobran 100 euros por molerte el café delante de tus narices. Había flores en la mesa. Las toqué. Eran de plástico. Lo mejor de todo era que tenían agua para reforzar el efecto natural. Habían regado las flores de plástico. Qué mundo es éste donde se riegan las flores de plástico? Todo es apariencia. Ni que decir tiene que no he vuelto más.
sábado 3 de octubre de 2009
Desenfocado
Hoy me he levantado un poco desenfocado (como puede apreciarse en la imagen frontera). Por más que le he dado al agua y jabón no se me quitan estas rayas de encima. A mí francamente no es que me importe mucho, pero si ya tenía antes cara de sospechoso, ahora en la panadería me miran mal. Tengo que ir al médico a ver si da con una solución. Mientras tanto, espero el día 5 de diciembre, en el que tengo que hacer un regalo de cumpleaños un poco especial. Ya está todo encarrilado y en apariencia queda bien. Me alivia pensar que no está tan rayado como yo, pero siempre hay que distinguir la obra de sus creadores. Se trata de una pequeña editorial, piccola, piccola, piccola. La mia piccina se vestirá de largo el día 5, cumpleaños de mi papá. Qué hombre aquel. El día que murió, puesto hasta el culo de morfina, murió de pie, con los ojos vidrados en rojo como los bande dessiné. Ojos de sufrimiento extremo. No le funcionaba un pulmón, un riñón y esas cosas que dios mete dentro para que los médicos tengan algo que hacer. Recuerdo que se atragantó con una corteza de pan y que decía: ¡Qué rica está esta langosta! Una langosta. A mí no me pillan en una de esas.Felicidades, papá.
viernes 2 de octubre de 2009
Santiago Cirugeda
Santiago Cirugeda _ Alquiler de azoteas from tv.edgargonzalez.com on Vimeo.
Este tío es un crack y yo u n playmobil
miércoles 30 de septiembre de 2009
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